– Si sientes que tienes un bajo estado de ánimo.
– Si te cuesta identificar tus propias emociones o regularlas.
– Si identificas dificultades para relacionarte con otras personas.
– Miedos y ansiedad.
– Si consideras que tus inseguridades te limitan en tu vida diaria.
– Si te consideras una persona muy autoexigente y perfeccionista.
– Si sientes insatisfacción vital.
– Si tienes dificultades en la toma de decisiones.
– Si identificas unos niveles de estrés elevados y te cuesta parar.
– Si crees que tu alimentación o la relación con tu propio cuerpo te generan malestar y te limitan.
– Si estás atravesando un proceso de duelo.
– TOC.
– Si estás pasando por un proceso FIV o aparecen problemas de infertilidad o esterilidad.
– Si necesitas acompañamiento emocional en el proceso de embarazo o la búsqueda de él (miedos, inseguridades, dificultades emocionales respecto al cambio físico…).
– Si estás atravesando un duelo perinatal.